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Honduras bajo la lupa de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Irma Villanueva en peligro y amenazada
Por Sara Lovera, enviada especial
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Luz Patricia Mejía, Presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)
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La presidenta
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Luz Patricia
Mejía, se comprometió ante las representantes del Observatorio de la
Trasgresión Feminista a abrir un espacio durante las sesiones de
octubre para dar a conocer las violaciones a los derechos humanos en
Honduras, a raíz del golpe militar perpetrado el 28 de junio pasado.
Mejía, de
nacionalidad venezolana y de 37 años, se declaró sorprendida al conocer
las agresiones contra las mujeres cometidas desde junio en este país,
no obstante que hace pocos días en Washington, donde tiene su sede la
Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, también se escucharon
muchas denuncias.
Ante los
relatos de algunas de las 25 mujeres de seis países del Observatorio
Feminista, que estuvieron del 17 al 21 de agosto dando acompañamiento a
Mujeres en Resistencia en Tegucigalpa, Mejía afirmó que pondrá todos
sus sentidos en analizar caso por caso y toda la complejidad del golpe
militar en Honduras, luego de reconocer que hay testimonios
contundentes.
Es conocido el compromiso de Mejía con los derechos de las mujeres. (Ver nota completa)
Por Sara Lovera, enviada especial
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Carmen Castro, militante feminista y partidista
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Con la
decisión firme de dar seguimiento permanente a los acontecimientos que
afectan a las mujeres y su entorno, hasta que sea necesario, terminó el
sábado 22 de agosto el observatorio presencial de la trasgresión
feminista.
Las
integrantes del Observatorio regresaron a sus países, dejando a las
Feministas en Resistencia, constituidas por cinco organizaciones no
gubernamentales y una diversidad de otras mujeres independientes, en la
confusión frente al desmantelamiento institucional en Honduras.
Pero
también de parte del Observatorio hay confusión pues si bien este
espacio de reflexión fue un esfuerzo sin precedentes en una crisis como
ésta, sacó a relucir las contradicciones profundas del feminismo
institucional y su relación con el Estado, no solo en Honduras sino en
toda la región latinoamericana.
El golpe
produjo un shock inicial a las feministas hondureñas. Como explicó a
SEMlac Carmen Castro, militante feminista y partidista, “nos hemos dado
cuenta cabal de que se ha desmantelado todo por lo que luchamos”. (Ver nota completa)
Por Sara Lovera, enviada especial
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Bertha Oliva, presidenta del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras, (COADEH)
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Bertha Oliva,
presidenta del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en
Honduras, (COADEH), está amenaza. Su lucha data de más de 25 años y
explica cómo lo sucedido en Honduras el 28 de junio, forma parte de un
experimento que busca llevar escenarios como el de su país a otras
latitudes de América Latina, donde se lucha por la democracia.
Honduras
es el país de Centroamérica que presenta uno de los cuadros más fuertes
de inequidad e inmovilización social. Con más de siete millones de
habitantes, el 66 por ciento vive debajo de la línea de la pobreza y
aproximadamente el 48 por ciento en la indigencia.
Defensora
de los Derechos Humanos, desde la pérdida de su esposo en los años 80,
Oliva considera que la nación ha vivido una frágil institucionalidad y
una débil democracia durante los últimos 15 años y aunque esto no
significaba un triunfo sobre el autoritarismo, las reformas iniciadas
en la segunda mitad de los noventas apuntaban a un cambio al sistema
político social.
Entrevistada
Por SEMlac luego de una audiencia del Observatorio de la Trasgresión
feminista, explica cómo las reformas constitucionales del año 2001
parecían apegarse a la voluntad de dejar atrás el militarismo,
limitaban las funciones de las fuerzas armadas a la defensa de la
soberanía nacional y del territorio y también atribuía al presidente de
la República amplias potestades sobre todas las fuerzas armadas y del
orden público (Policía Nacional). (Ver nota completa)
Otras notas del Observatorio Feminista:
Honduras: Feminicidio aumenta exponencialmente - Sara Lovera
Género: al debate, preguntas fundamentales - Sara Lovera
Honduras: Observatorio Feminista demanda urgente intervención de relatoras de derechos de las mujeres - Sara Lovera
Mujeres en la calle, por sus derechos - Sara Lovera
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Cuba: Hemingway, Leopoldina, María Ignacia y yo (V parte y final)
Por Ilse Bulit
Con la sospecha, María
Ignacia acudió a un médico amigo. Lo confirmó. Mi abuelo Abelardo le
contagió la sífilis, regalo de los lupanares. La idea de la muerte, la
vergüenza, la rabia contenida, saberse usada, irrespetada.
Con su madre Rosalía
aprendió a ofrendar las lágrimas sólo a los muertos. Primero, someterse
al tratamiento. Si su progenitora botó a cazuelazos a su padre por
traidor a la patria, las normas blancas adquiridas en la casona de los
Pedroso, le imponían otra táctica.
Habló con Abelardo,
quien escondía su dolencia. Lo conminó a someterse a tratamiento como
ella. El aceptó el "no me tocarás más". Ante los ojos ajenos, el
matrimonio permanecía en paz.
Mejorada con el
Salvasan, pero con el peligro en rojo hasta la llegada de la
penicilina, María Ignacia decidió divorciarse. La ley del divorcio
aprobada en Cuba en 1918 era repudiada por los católicos y gran parte
de la sociedad. Mi abuela perdió la protección de la familia Pedroso y
su clientela de más moneda en la bolsa. (Ver nota completa)
Otras notas:
Hemingway, Leopoldina, María Ignacia y yo (Parte IV)
Hemingway, Leopoldina, María Ignacia y yo (III parte)
Hemingway, Leopoldina, María Ignacia y yo (II parte)
Hemingway, Leopoldina, María Ignacia y yo
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